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Los
niveles de DOR y ORANUR
Es una realidad orgonómica que los índices
de DOR y ORANUR en la atmósfera del planeta son cada
vez mas alarmantes. Wilhelm Reich predijo en su último
libro Contact with Space (1.956) que
los niveles de ORANUR llegarían a alcanzar una altitud
de 700 metros sobre el nivel del mar. El creador de la Orgonomía
reunió durante toda su vida una serie de datos (clínicos,
atmosféricos, sociales, políticos, etc.) y
buscó para ellos un principio común funcional.
Quizá por estas razones halló en Orgonon el
lugar apropiado desde donde investigar la energía
orgónica en estado natural, lejos
de las fuentes de energía secundarias.
Siguiendo las directrices de Wilhelm Reich y las ideas seminales
de Jerome Eden sobre los estados emocionales de la
Naturaleza, el Dr. Frigola comenzó a hacer
investigaciones orgonómicas en el Pirineo.
Los Estados Emocionales de la Naturaleza
En primer lugar decidió aproximarse a la Naturaleza.
Poco a poco fue abandonando el mundo salvaje y enloquecido
de la socialitis de las ciudades, es decir,
alejándose del contacto inevitable con la fachada
social y los impulsos secundarios y del contacto sustitutivo
de nuestra coraza caracterial.
Al comienzo, muy pocos serán capaces de tolerar el
inmenso placer que produce el contacto directo con la Naturaleza.
Lo simple, lo inmediato, lo directo es lo que mas teme el
hombre armado. La Naturaleza es simple, inmediata, directa,
que se mueve profundamente y en ocasiones puede llegar a
ser triste. Las manifestaciones básicas de lo viviente
derivan de la energía primordial, la energía
orgónica que toma su expresión en la Naturaleza.
Debemos comenzar a comprender los diferentes estados de
humor de la Naturaleza, que podríamos resumir en
estos: el anhelo, la alegría vital, la ansiedad,
la tristeza, la rabia. (un periodo de bonanza anticiclónica,
una nevada, una lluvia refrescante, una oleada de calor,
una tempestad, un viento huracanado, etc.).
La Roca de Pallençá
El Dr. Carlos Frigola estableció su base de investigación
orgonómica en los Pirineos, concretamente en la Roca
de Pallençá, en el Valle de Camprodón.
Buscaba un lugar alejado de la fachada social, un sitio
para desarrollar la paz interior y exterior que necesitaba.
La Gran Roca emergía en medio de un valle formado
por el río Ter y la ribera de la Font y el límite
del cielo. Allí encontró la soledad y la armonía
en equilibrio. Las casas de la Roca de Pallençá
son de construcción de piedra que datan del siglo
XIII, con un estilo arquitectónico propio del entorno
pirenaico y que guardan una afinidad y una armonía
con el paisaje y el núcleo fortificado. Al sur del
pueblo emergen los restos de una puerta amurallada medieval
que protegía el castillo de Pallençá.
Justo enfrente se divisa la montaña del Puigventós
que constituye el limite natural del valle.
Todos los edificios del núcleo urbano son de piedra
,que al Dr. Frigola le recordaba la casa de Wilhelm Reich
de Orgonon. En el vecindario vivió un pintor ilustre
de Dau-el-Set, Joan Ponç , que dijo una vez que El
Pirineo es el kilometro cero del Universo.
A las casas del lado oeste solo se puede acceder andando.
Un entorno adecuado para las observaciones atmosféricas
y astronómicas. Dentro de la casa-observatorio existe
un pequeño jardín, con una abertura visual
de casi 300º hay un pequeño piscinarium
que se llena con agua de manantial.
Desde este lugar uno puede sentir el inmenso placer de estar
en contacto con la naturaleza y que Wilhelm Reich debió
también experimentar cuando encontró Orgonón.
Las Sensaciones Orgonómicas
Cualquier área del planeta posee una topografía
única y por lo tanto un carácter energético
único e irrepetible. Los lagos, los arroyos,
los ríos, las cumbres de las montañas y los
valles pueden actuar como Dor-Busters naturales,
atrayendo la energía orgónica hacia ellos.
Un día, nuestro paciente atmosférico
se muestra con una cualidad pesada, fina, como dormida o
latente. Otro día, la energía orgónica
estará fuertemente viva, feliz como un corcel brioso.
Y otro día estará como deprimida y triste.
Cuando menos lo esperemos, la atmósfera estará
como salvaje (generalmente una reacción
que ocurre en presencia del ORANUR), se verá inquietamente,
con vientos histéricos, tempestuosos, y totalmente
locos.
Estamos en contacto con la fuerza mas poderosa del Universo:
la energía orgónica, y como decía
Wilhelm Reich, aun nos encontramos en la edad de piedra.
Hoy en día, muchos personas están trabajando
en el campo de la orgonomía, esparcidas por todo
el planeta, ayudando a superar el caos social y atmosférico
en el que vivimos.
A través de una formación y práctica
orgonómica adecuada y continuada, creo que es posible,
en algunos casos, re-establecer el contacto con la naturaleza,
que se ha perdido, y puede otra vez ser recuperado. Estas
pequeñas notas pueden servir de estímulo.
¿Cómo aproximarnos a
la energía orgónica?
En primer lugar debemos establecer un contacto inmediato,
directo y fluido con el ambiente que nos rodea:
a. liberarnos de todos los prejuicios que nos impiden declarar
lo que
a. no sabemos.
b. abrirnos a nuevos cambios de humor, a los nuevos acontecimientos
que
a. se van desarrollando
delante de nuestros propios ojos.
c. rompiendo la armadura consciente y dejarnos llevar por
el paisaje.
d. convertirnos en lo que vemos.
De esta forma, nuestra energía personal se sobrepone
a la energía del paisaje: las dos corrientes de energía
orgónica se encuentran, se fusionan y se hacen una
sola.
Hace falta tiempo para adaptarnos al paisaje que nos rodea.
Puede tomarnos días, incluso meses. No es lo mismo
observar una región al amanecer, al mediodía,
al atardecer o de noche. Pero alto, todavía estamos
observando. No tomamos ninguna nota. Nuestra primera herramienta
son nuestros sentidos orgonómicos. Si observamos
el cielo, cada cuadrante puede ser diferente. El norte puede
parecernos endurecido; el sur puede ser mas
profundo, mas blando; del este sopla una brisa
cálida, el norte puede mostrarse sólido, frío.
El cenit puede parecernos ardiente. Observamos las cumbres
de las montañas y vemos el flujo de energía
orgónica que circula del oeste al este. ¿Son
los contornos de las montañas netos, claros, grisáceos
u opacos? Observamos también las nubes: su dirección,
su movimiento, su peso, sus contornos, su calidad.
Si estamos cerca de un río o de un lago observaremos
la pulsación de la superficie.
También tocamos la hierba con las manos; sentimos
su humedad o su sequedad. Arrancamos un poco de tierra
con las manos y observamos su color, su textura, su olor
y su calidad. Olemos y degustemos el aire. Observemos
el sol a través de las hojas: su claridad u opacidad.
Y también las sombras. Miramos y oímos los
ruidos de las criaturas de la naturaleza: los pájaros,
las mariposas, los insectos. La naturaleza muestra sus sentimientos
a aquellos que pueden escucharla. Debemos ser pacientes
y no tener prisa.
Debemos olvidarnos de lo que hemos aprendido teoricamente
sobre las nubes, el cielo y la predicción del tiempo.
Comenzamos desde la base, observando con nuestros sentidos
y percibiendo que las conexiones funcionales de la naturaleza
ocurren espontáneamente. Los nombres de las nubes
no nos dicen nada sobre su función. Observamos
sin hacernos preguntas todavía.
Observadores de la naturaleza durante la noche
W. Reich sugería que nos coloquemos como observadores
de cosas, fuera del aprendizaje corriente: silenciosos
e interesados observadores de la naturaleza. ¿Cómo
nos hace sentir la noche al observarla?. Es necesario relajarnos;
sentados o tumbados en el suelo con una manta. Queremos
saber cómo nos afectan los fenómenos nocturnos.
Estas observaciones causan miedo y pánico, sobretodo
cuando se realizan al aire libre, en soledad y en pleno
bosque. Debemos permitirnos que nuestros ojos se acostumbren
a la oscuridad. No nos importe el nombre de las estrellas,
los planetas o las constelaciones. Miramos el movimiento
de los cuerpos celestes sin ninguna idea establecida. Empezamos
a discernir en el cenit cuerpos que van creciendo
y parecen pulsar y que se desvanecen a medida que cruzan
el firmamento. Observamos estrellas que aparecen
de repente detrás de una montaña y que desaparecen
rápidamente en una órbita muy baja. Otros
objetos que denominamos moscas de fuego se mueven
con un movimiento danzante, de manera no uniforme y como
flechas de luz. Lo mas importante son nuestras reacciones
emocionales hacia tales estrellas anormales.
¿Existen los OVNIS?
Empezamos a conocer el porqué las nubes
no se forman o no se sostienen y se deshacen en determinadas
áreas del cielo. Comenzamos a hacer conexiones entre
esta manchas calientes de la atmósfera
y las nubes-DOR durante las observaciones diurnas y las
actividades de los OVNIS (objetos no identificados: sean
aviones secretos, satélites militares con cargas
nucleares, satélites de telecomunicación o
meteorológicos, etc.) que observamos durante la noche.
Fue esta conexión la que llevó a W. Reich
a viajar por toda U.S.A., desde Maine a Tucson (Arizona),
en 1.954
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