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Cuando un paciente llega
a la Clínica de Medicina Orgonómica,
uno de los parámetros que primero se determinan es
el nivel energético de su organismo a través
de una gota de sangre. Se observa su carga orgonónica
para un diagnóstico y un futuro tratamiento.
También se utiliza el Test Sanguíneo de
Reich (TSR) para propósitos de prevención,
tanto en personas sanas como enfermos, sean adultos, niños
o embarazadas, además de darnos una valiosa información
de cómo los medicamentos y tratamientos naturistas
actúan en el organismo humano.
La realización del TSR es sencilla, pero el
valor de diagnóstico es incalculable. Por ejemplo,
una persona puede estar sana, pero su sangre revelará
muchísimo sobre ella. Debe tenerse en cuenta que
se examina la sangre viva, sin teñir o fijar, no
como se efectúa en los análisis clásicos
de sangre. Con esta metodología se conoce su potencialidad
para enfermar, su estado energético, el grado de
contaminación de la sangre por las energías
secundarias (aparatos fluorescentes, onda corta, radar,
ordenadores, rayos X, energía nuclear, etc.), así
como su propia capacidad energética: su vitalidad
y su futuro como organismo vivo.
La sangre es el tejido más dinámico del cuerpo
humano; cada componente, tanto celular como plasmático
están siendo reemplazados constantemente. Desde el
punto de vista orgonómico, la sangre es un indicador
muy fiable del vigor biológico del organismo, debido
a las propiedades que poseen los eritrocitos de poder transportar
la energía orgónica. Los hematies transportan
la carga orgonótica, la cual es distribuida por los
órganos y otras áreas del organismo a través
del aparato circulatorio.
El Dr. Wilhelm Reich introdujo el Test Sanguíneo
de Reich basado en su comprensión de la célula
hemática (el eritrocito) que consideraba un sistema
orgonótico (energético) microscópico.
El examen de las células hemáticas en estado
vivo dará, por lo tanto, una información
sobre el estado energético del organismo como una
totalidad. En otras palabras, medirá la capacidad
de los pacientes de mantener y regular su carga bioenergética.
PROTOCOLO
Iniciamos la investigación sobre el T.S.R.
en la Clínica de Medicina Orgonómica en Abril
de 1.978, durante la estancia de la Dra. Eva Reich en Barcelona.
Colaboramos en la realización del T.S.R. la
Dra. Eva Reich, el Dr. Carlos Frigola, una citopatóloga
y un ayudante de laboratorio especialista en el uso de los
microscopios Zeiss. Quiero presentar algunos de los hallazgos
de este trabajo piloto y de otros sucesivos. En la investigación
preliminar inicial, utilizamos un microscopio Zeiss con
capacidad para 4.000x, el cual estaba provisto de una cámara
de vídeo, equipo de microfotografía y filtros
de fluorescencia.
Los eritrocitos normales, no fijados, ni teñidos,
ni manipulados, observados al microscopio a 1.000x, son
vigorosos, con una gran luminosidad y son pulsátiles.
Los hematies son circulares u ovales. El citoplasma, repleto
de energía orgónica, es de color azul medio,
que puede variar hasta el color del agua marina y ocupa
un cuarto o más del diámetro de la célula.
El campo de energía orgónico o halo
es amplio, elástico y ocupa un tercio del total del
citoplasma de la célula y se extiende hacia el exterior
desde la membrana celular. Su color es blanco azulado pálido.
En realidad se trata del aura de la propia célula,
su campo energético orgonótico. En las tomas
microscópicas de sangre normal apreciamos también
los centros, que son circulares y su diámetro ocupa
la mitad de la anchura total de la célula y su color
es aproximadamente igual al del halo.
Con una observación cuidadosa podemos ver un destello
en los hematies, que no es mas que la pulsación orgonótica
de la propia célula. Digamos de pasada que estamos
observando células vivas, sin contaminar ni teñir,
sacadas del cuerpo humano y colocadas en un porta plano
en la proporción de 6 gotas de suero fisiológico
a 37ºC por gota de sangre. La pulsación se observa
mejor en las células que están colocadas de
lado. La tridimensionalidad (cualidad 3D) es debida a la
tensión o rugor de las células. En la sangre
de un organismo sano es donde se observa mejor esta cualidad.
DESINTEGRACIÓN
BIONOSA
La célula hemática, una vez sacada de los
vasos sanguíneos, empieza a perder su carga de energía
y su estructura normal no puede ser mantenida por mas tiempo.
Ahora bien, la energía de la célula se re-organiza
en una unidad más primitiva: el bion. Este proceso
bioenergético ocurre tanto en la sangre normal (perteneciente
a un organismo sano) como en la sangre anormal (perteneciente
a un organismo debilitado); aunque la manera y el proceso
cualitativo y cuantitativo son claramente diferentes en
ambos casos.
En las microfotografías que presentamos, pertenecientes
a un organismo normal, sano, los biones son de tamaño
medio o grande y se forman en el citoplasma de la célula.
Son luminosos y de un color azul oscuro, más oscuro
que el color original del citoplasma que poco a poco va
perdiendo su color. En realidad se trata de concentraciones
de energía orgónica. Su forma es la de un
collar de perlas dentro de la célula. Observamos
también algunos agregados de plaquetas y algunos
biones aislados y libres en el campo microscópico.
El color azul es el color en que se manifiesta la energía
orgónica en las células vivas. En las personas
sanas, los biones celulares son grandes y de un color azul
oscuro, ya que estos incorporan en su estructura mas carga
y fluido.
En la sangre debilitada, perteneciente a individuos enfermos,
los hematies están colapsados y los biones son centrales
y se parecen a un saco de perlas. El campo de energía
orgónico o halo es estrecho y los citoplasmas
son pálidos. Los biones son de tamaño más
pequeño y más numeroso.
En los casos extremos, en pacientes con historial de biopatía
cancerosa, los biones de los hematies pueden llegar a ser
grisáceos o blanquecinos y el propio hematíe
puede llegar a estar completamente arrugado y colapsado.
AUTOFLUORESCENCIA
EN EL T.S.R.
En nuestra investigación inicial quisimos observar
la autofluorescencia de los hematies siguiendo el protocolo
original del T.S.R., es decir, observando los hematies
sin teñir, ni contaminar, sacados inmediatamente
del cuerpo humano en la proporción de 6/1, tal como
hemos señalado anteriormente.
Wilhelm Reich pensó que el color azul era el color
medio de la excitación de la energía orgónica
de los hematies, igual que ocurre con la misma energía
en la atmósfera, los océanos o la cumbre de
las montañas1.
Estudios recientes de Courtney Baker señalan que
los pacientes que han recibido radioterapia, los biones
de tales hematies pierden el color azulado y se vuelven
rojizos2.
En nuestros estudios de auto-fluorescencia quisimos investigar
la propia luminosidad de los hematies en el T.S.R. utilizando
una serie de filtros que el propio microscopio Zeiss lleva
incorporados. En este caso, los biones han tomado la parte
derecha del aspectro luminoso del arco iris, es decir, el
azul, añil y el violeta: lo que confirmaría
que se trata de sangre sana. Por el contrario, la sangre
debilitada tomaría el aspectro del rojo y amarillo,
es decir, la parte izquierda del aspectro luminoso. Todo
ello necesita de confirmaciones posteriores, por ejemplo,
las investigaciones llevadas a cabo por Richard Blasband
y col. que han realizado el T.S.R. en pacientes que
han recibido radioterapia o han sido expuestos a radiaciones
nucleares y electromagnéticas3.
1 Reich. W. The Discovery
of the Orgone. Vol. II: The Cancer Biopaty.
1
Orgone Institute Press. 1948.
2 Baker C.F.; Dew R.A.; Braid
B.; Lance L. The Reich Blood Test: Clinical
1
Correlation. Annals of The Institute for Orgonomic
Science. 2:1-6. 1985.
3 Blasband R.A. ct Al. Radiation
Victims and The Reich Blood Test.
1
The Journal of Orgonomy. 24,1.13-25. 1990.
www.functionalresearch.org/
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